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Protección social para
todos: el reto y las políticas
En
1948, las Naciones Unidas proclamaron en la Declaración Universal de
los Derechos Humanos
que "[t]oda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la
seguridad social". Hoy en día, sólo el 20 por ciento de la población
mundial se beneficia de una protección social adecuada y más
de la mitad no está amparada por ningún régimen de protección. En el
marco de la Campaña Mundial sobre Seguridad Social y Cobertura para
Todos que la OIT emprendió en 2003, un grupo de reflexión examinó el
proceso de extensión de la protección social (Nota 1) con el fin de
que ese derecho que
se reconoce a todas las personas se convierta en una realidad
concreta para cada una de ellas. Entrevista realizada a Emmanuel
Reynaud, Consejero principal sobre la economía informal, Sector
de Protección Social de la OIT.
OIT EnLínea: En los países industrializados, ¿qué repercusiones han
tenido en los sistemas de protección social los cambios económicos y
sociales ocurridos en los últimos decenios?
Emmanuel Reynaud:
Los países industrializados han salido del período de pleno empleo
en el curso del cual se establecieron los sistemas de protección
social existentes. La economía de servicios que está surgiendo crea
mayores desigualdades y no genera aumentos en la productividad
comparables a los que, en los tres decenios posteriores a la guerra,
contribuyeron de manera decisiva al financiamiento de la protección
social. Paralelamente, el proceso de globalización ejerce una fuerte
presión en los gobiernos y en las empresas para que reduzcan los
costos laborales, incluidas las cotizaciones sociales.
Por último, los sistemas de protección social tienen que hacer
frente al envejecimiento de la población. Dos cambios importantes
afectan de lleno a la financiación de los regímenes de jubilación:
el hecho de que la generación del baby-boom empieza a acercarse a la
edad de jubilación, y el aumento paulatino de la esperanza de vida a
la edad de la jubilación (aproximadamente un año y medio cada
decenio). Se plantea pues la cuestión de cómo distribuir el costo
creciente de la financiación de las pensiones de jubilaciones.
A escala mundial, los sistemas de protección social de los países
industrializados hacen frente a un doble reto: brindar una
protección adecuada en un contexto de mayor incertidumbre en el
mercado laboral y luchar contra la pobreza y la exclusión social
para evitar los procesos de marginación o de desafiliación de una
parte de la población. Esto significa, por una parte, concebir
nuevas formas de protección adaptadas a la creciente movilidad de
los trabajadores y, por otra, combinar políticas de inclusión social
y dispositivos que garanticen unos ingresos mínimos.
OIT EnLínea: La problemática de los
países en desarrollo es diferente…
Emmanuel Reynaud:
El problema de la insuficiencia de la cobertura social en el mundo
en desarrollo no es nuevo, especialmente en los países con una
amplia proporción de su población dedicada a la agricultura de
subsistencia. Pero hoy en día, la urbanización y la
industrialización en esos países pone en tela de juicio las formas
tradicionales de protección suministradas por la familia extendida y
la comunidad.
El problema se ha agravado, además, debido a la proporción creciente
de la mano de obra urbana que trabaja en la economía informal. El
empleo informal representa entre la mitad y las tres cuartas partes
del empleo total no agrícola en los países en desarrollo. Existe una
necesidad urgente de dotarse de nuevos sistemas colectivos capaces
de proporcionar protección a los individuos que ya no pueden
recurrir a las redes tradicionales de solidaridad.
En los decenios anteriores, la atención se centraba en las pensiones
de vejez y en las prestaciones de largo plazo destinadas a
garantizar la seguridad de los ingresos tras el cese de la
actividad. Actualmente, las prioridades se inscriben en una
perspectiva de corto plazo y se refieren a la salud y a la
compensación inmediata de la pérdida de ingresos. Esta tendencia es
más clara en los países más pobres debido a la esperanza de vida
limitada y a las consecuencias del VIH/SIDA.
Pero más allá de las distintas opciones en cuanto a los
contingencias que hay que cubrir prioritariamente, la magnitud de
las necesidades y la debilidad de los regímenes de protección en los
países en desarrollo, inducen a ampliar el concepto de seguridad
social para abarcar las necesidades básicas como el acceso a la
alimentación y al agua, a la atención de la salud, la vivienda y la
educación.
En los países pobres en los que el Estado tiene una capacidad
limitada, la puesta en práctica de iniciativas comunitarias parece
constituir una solución prometedora. Sin embargo, esos sistemas no
deben fragilizar los regímenes legales existentes, ni organizar una
solidaridad separada entre los pobres. Se trata más bien de
integrarlos en una política nacional coherente de extensión de la
protección social.
OIT EnLínea: ¿Se han encontrado vías innovadoras de extensión?
Emmanuel Reynaud:
Los países en desarrollo que han conseguido extender la protección
social a las poblaciones no cubiertas han utilizado una amplia
variedad de instrumentos.
Una de las estrategias utilizadas para cubrir a los trabajadores de
la economía informal consiste en establecer diferentes categorías
entre los trabajadores, según sus necesidades, su capacidad
contributiva y sus condiciones de trabajo y de integración, que
pueden ser muy diversas. Por ejemplo, en Uruguay, se han
identificado tres categorías de trabajadores que se enfrentan a
problemas concretos debido al carácter precario e informal de su
trabajo, a saber, los trabajadores de la construcción, los
trabajadores domésticos y los trabajadores independientes, y se han
definido medidas específicas para cada una de ellas.
Un nuevo tipo de programas suscita también un interés creciente.
Básicamente, esos programas se centran en los hogares pobres y
condicionan la concesión de prestaciones en metálico a que los
interesados sigan ciertos comportamientos o prácticas, como enviar
asiduamente a los niños al colegio, acudir regularmente a los
centros de salud y participar en programas educativos. La idea es
combinar una ayuda financiera inmediata con un enfoque de largo
plazo, con el objetivo de mejorar la educación y la salud de las
familias pobres.
OIT EnLínea: ¿Existe algún tipo de
"fórmula única" en materia de política de protección social?
Emmanuel Reynaud: La
situación que prevalece actualmente en el mundo induce a adoptar un
enfoque más amplio respecto de la protección social a fin de
satisfacer las necesidades esenciales para llevar una vida digna,
por una parte, y potenciar la capacidad de las personas y favorecer
su inserción social, por la otra.
Pero no existe un sistema ejemplar que pueda presentarse como un
modelo finalizado.
En todos los países en que ha experimentado un amplio desarrollo, la
protección social no deja de evolucionar a la par de la sociedad y
debe ser replanteada constantemente a efectos de ajustarse a la
evolución demográfica, a los avances de la medicina, y a los cambios
en la economía y en los modos de vida.
Así pues, el problema de los países con poblaciones expuestas a
inseguridad económica y social no es "alcanzar" la situación de
otros países que podrían servirles de ejemplo, sino definir su
propio camino, es decir, apoyarse en sus valores y sus conocimientos
propios para implantar sistemas de solidaridad que se adapten a su
situación y se correspondan con las prioridades que ellos mismos se
hayan fijado.
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Fonte: OIT en Línea, Servicio de artículos,
Noviembre
2006.Editado
por RLG, 07/11/2006.
Disponible em:
http://gerontologia.org/portal/information/showInformation.php?idinfo=754
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